Te enseño mi vuelo para equivocar tu rumbo. Sígueme.

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Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Huyo

Muchas veces pienso que la vida es una huida.
Huyo de los bobos que a mi se acercan con idiotas palabras.
Huyo de los listos que hacen lo mismo pero con palabras idiotas.
Huyo de los botarates religiosos que me quieren salvar antes de tiempo.
Huyo de los filósofos huecos que no piensan lo que dicen.
Huyo de los filósofos sólidos que no dicen lo que piensan.
Huyo de los presumidos, cursis y perfumados.
Huyo de los que leen el periódico de los demás.
Huyo de los estreñidos de vientre y mente.
Huyo de los abstemios de nacimiento.
Huyo de los maleducados que alardean de educación.
Huyo de los cien mil hijos de San Luis, y de sus cien mil padres.
Huyo de fiestas.
Huyo de una ciudad tan cainita y plana como la mía.
Huyo de los púlpitos civiles.
Huyo de los prosélitos engominados.
Huyo de los cofrades atormentados por su insignificancia,
Huyo de los duros ladrillos que sirven de asiento.
Huyo de los cobardes cibernéticos.
Huyo de las bombas de peste.
Huyo de los que matan a inocentes en nombre de dioses.
Huyo de los que matan a inocente en nombre de políticos.
Huyo de los que matan a inocentes en nombre de Dios.
Huyo de las redes asociales.
Huyo de las ciénagas televisivas.
Huyo de las autopistas atestadas de imbéciles como yo.
Huyo de mis enemigos cobardes que me apuñalan por la espalda.
Huyo de mis miedos infantiles.
Huyo de los perros rabiosos.
Huyo de la bruja de la azotea.
Huyo de los déspotas que van de honrados.
Huyo de los falsos.
Huyo de las cenas de los idiotas.
Huyo de las falsas promesas.
Huyo de las palabras dichas por decir.
Huyo de las razones sin razón.
Huyo de las mujeres que me gustan.
Huyo de mis recuerdos tristes.
Huyo de mis maldades favoritas.
Huyo de las cucarachas.
Huyo del futuro.
Huyo.

                                                                    


Aire fresco en mi vida.

A traves de una simple ventana abierta entra la felicidad en forma de aire fresco.
Es de sabios valorar esos momentos.
Me acuerdo de mi tata sentada por las noches en la terraza veraniega con sus batas tan bonitas y sus varicosas piernas apoyadas en alto de una banqueta disfrutando de la brisa salobre y húmeda de la noche.
Un recuerdo (este mismo) es un antídoto contra la mala memoria.
A veces mi tata cerraba los ojos como si estuviera quedándose dormida.
Estaba disfrutando.
Ella era tan sabia que sabía disfrutar de los momentos mágicos que nos ofrece la naturaleza.
Yo le preguntaba; ¿Tatita estas bien?
Y me respondia cogiendo mi mano y dándome un beso. 
Sin palabras.
Mi tata me quería.
Y yo la quiero a ella.
Bendito sea Dios.

Bersos

Haced el favor innombrables de no escribir el nombre de mi amada, de no tocar las cortinas donde su mano absolutamente translucida se interpuso entre su cara, la luz y un jilguero que trinaba al inadvertidamente volar por allí.
No uséis el linóleo que no es vuestro.
No otorguéis premios indecentes a las vecindonas que blasfeman en los balcones. Saludad al paso de los soldados que vuelven de la guerra con los ojos tatuados de miedo y de horror.
No suplicadle al poderoso.
Volcad los vasos de leche al servir el té y que se derrame como agua sucia.
No volveremos a beber si no regresas hipnotizado con nosotros.
Sé una montaña. Cálida y efervescente que se desmenuza como terrones de azúcar.
No me recuerdes porque no se si es verdad. Si soy verdad.
Un trozo de amor que me sobraba lo regalé en un semáforo y ardió.
Nadaba en un recuerdo sin agua y se ahogó. Nunca supe explicarle como sucedió.
El gato con botas es un buen ejemplo de cuento infantil para adolescentes con granos.
En los panales siempre ocurre lo previsto. Y en la vida de los insectos todo está predeterminado.
Nunca usemos la maldad como pretexto.
Tengan ustedes buenas noches ahora que ha salido el sol.
La mitad de la vida pasa volando. Como un jilguero que inadvertidamente se interpone entre tu cara, las cortinas y la luz.
Pisad donde queráis.
Vayamos al otorrino a que nos quite los tapones de cera de los conductos auditivos para que podamos escuchar el paso de los soldados que vuelven de la guerra ateridos de frio interior.
Acusad al poderoso. Acusadlo.
Dad de beber al que lo necesita. Y de mamar.
Tomemos lo necesario para ser infelices y arrojémoslo por la ventanilla del coche cuando nos persiga la policía.
La Dama Verde se funde dulce y a la vez perturbadora.
Seamos coherentes, ignoremos la verdad. Así nos daremos cariñosamente las buenas noches.
Tomar un decisión no lleva a ninguna parte conocida.
Vamos a observar sin pestañear hasta morir de amor.
Cuando voy caminando por el parque tengo remordimientos de pisar a las pequeñas hormiguitas que se afanan en seguir una fila llena de sensatez y de unanimidad. Se comportan con el raciocinio de los insectos.
No pisad entonces. Vigilemos siempre nuestros pasos.
Aunque siempre vamos a demostrar inmadurez en este sentido, seamos maduros.
Volquemos los tanques con palancas de papel.

¿Los intelectuales aprenderán a leer?

Madurez

Cuando se llega sin querer a ver lo invisible por muy oculto que disimule su ser, a sentir el frío de lo inimaginable que se hace presente por que sí, o cuando se achicharra uno con el fuego terrible de la verdad desnuda, entonces se puede decir que lo inesperado es nuestro pasaporte aliado a la madurez.

El viento mueve los recuerdos

El viento mueve los recuerdos y los arranca del olvido.
El viento desempolva los recuerdos y los vivifica.
Durante la noche el viento remueve los recuerdos y los desparrama como a las hojas secas que quedan expuestas en los cristales parabrisas de los coches. Para que los veamos.
Una airada ráfaga de sinceridad puede hacer más bien que el tolerado aire acondicionado de las medias verdades. Que son mentiras contadas por capítulos. Novelas.

El aire se asusta cuando se oculta el sol. Y entonces gime lastimoso como ramas podridas de los arboles. Se oculta la Verdad entre tinieblas.
Por eso me gusta mirar al cielo de noche y que me lloren los ojos intentando contar las estrellas.
Lágrimas que me redimen y me dejan un reguero de sal y luna en mi cara.

Los sueños se llenan de melodías de ventiscas y aullidos.
(Una tormenta de ideas inútiles pero agradecidas porque confunden a los bobos)

Pero ya no más que absurdos recuerdos que nada tienen que ver con la actualidad.



Escribir empeora los versos que anoche soñaba despierto.

No todo es oscuro en la noche.
La luz de de una ventana cualquiera resuelve un problema filosófico a los que dudan de la existencia del alma humana. 
El silencio con iluminación es menos silencioso. 
Mas sonoro.
No todo es oscuro en la noche.
El silbido de la lechuza tiene el color pálido de una ráfaga de aire helado. 
Solo existe el silencio o antes o después, nunca durante. 
Aprendamos a escuchar con atención lo que nos dicta el tiempo que suena cuando pasa el tiempo que suena cuando pasa el tiempo que suena cuando pasa... 
No todo es oscuro en la noche.
Cuando cambia de color el semáforo de la esquina, yo cambio de escenario en mi vida de dormido.
Mezclo el rojo y el verde, el verde y el rojo, colores preciosos en la noche amarillenta y taciturna.
El sol sale cada veinte segundos mientras todos cerramos los ojos a la realidad.
No todo es oscuro en la noche.
Una lucecita roja es testigo visible de que los electrodomésticos sueñan igual que nosotros.
Ya lo profetizó Philip K. Dick que vivió entre androides.
Mirad como roncan los planetas.
No todo es oscuro en la noche.
La noche tiñe el adn de los humanos, iguala la piel los pelos y las uñas pintadas de los dedos, borra los tatuajes de los marineros, oculta las cicatrices y ennoblece las palabras de los poetas tristes.
La noche desvela versos.
Escribir empeorar los versos que anoche soñaba despierto.
Pero no todo es oscuro en la noche...

Protagonismo

Aunque el tiempo pase no puedo olvidarme de tu cara.
Aula grande.
Tiempos de magia.
Yo entonces creía en las princesas y en los cuentos con final enrevesado.
Pero siempre era yo el protagonista.
Y tu con tu seriedad y con tus botines negros y tu flequillo largo y suelto sobre la cara hasta la boca y tu aire de distinción entre todos aquellos -yo incluido-que no sabíamos donde estábamos ni adonde queríamos llegar.
Y ahora me pregunta que habrá sido de ti y de tu aire misterioso y de tu andar felino y de tu mística ausente. De tu mirada perdida.
Suponemos que eres feliz?
Aunque en mi imaginación te sigo viendo enrevesada de amores y distante con los absurdos.
Y te envidio por tu belleza serena y tu caminar de gacela en medio de una turba de idiotas (yo el primero por no decirte: "me gustas tu...")
Perdoname.
Supongo que eres feliz.
Y tu eres la protagonista.