Te enseño mi vuelo para equivocar tu rumbo. Sígueme.

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Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Resistencia

No sé si volverán las golondrinas, ni siquiera sé si de verdad son oscuras o es que ya no nos fijamos en la color de los pájaros... 
Hay tantas cosas que decimos o pensamos que ya es imposible acordarnos de si sí o si no... 
Yo a veces creo que estoy pensando en secreto y resulta que estoy pensando en alto haciendo morisquetas y riéndome o poniéndome triste sin darme cuenta en medio de la calle o dónde me encuentre distraído.
No sé si volveré a mis veinte años y a una mañana de entonces, pero si sé que recordaré aquellos tiempos porque era cuando tuve esa magia especial... Tenía un poder sensacional que nunca me importó de adónde vino. Nunca pregunté. 
Pero me daba cuenta de todo. Inconscientemente.
Nunca fui consciente. Solo sé que no sabía lo que luego supe. Pero disfrutaba.
Y eran tiempos de miedo, de amor y miedo, pero de más miedo que de amor. Pero disfrutaba.
Y fueron tiempos de tribulaciones y secretos.
Y de amores jóvenes.
Después vinieron los tiempos de la vida real (como la vida misma... dice la gente).
Se asfaltaron las calles de mi infancia.
Se llevaron los adoquines de mi niñez para otras calles, supongo.
Espero que resistan lo que resistieron conmigo.


Amigos.

Soberbios enemigos me engrandecen.
No llegan a mí, pero los siento aletear a mi alrededor como a enormes pájaros atrapados en mi aura.
Si duermo, ellos duermen.
Si despierto, despiertan.
Los espanto con verdades, pero no se enteran.
Les abro mi corazón para que aniden, pero no se conforman.
Me convierto en espantapájaros, pero no se alejan.
Explico didáctico mi falta de interés, pero no me comprenden.
Solo quieren ser amados. 
Y después sentirse libres.
El enigma de la amistad sin fundamento.

Experiencias

Me gustaría corregir los errores que cometieron mis enemigos: aquellos insultos que no me enteré, aquellas canalladas que no me afectaron, aquellos navajazos traicioneros que no me hicieron ni un rasguño, aquellas malditas trampas en las que no caí, aquellos fuegos con los que nunca me quemé y aquellos venenos que nunca bebí...
Entiendo que ahora quieran ser (o se crean ) mis amigos.
Por eso debo corregir esos pequeños errores que cometieron.
Les diré que vengan a mi de frente y con palabras claras y en voz alta (por mi sordera), que sean canallas a la luz del día y sin subterfugios, que les puedo ayudar a afilar los cuchillos con los que pelearemos, que las trampas sean homologadas y con fecha de caducidad, que las hogueras iluminen las noches oscuras del alma y que brindemos con los venenos como buenos amigos...

Murciélagos sordos

Por una ventana abierta a la noche despierta
murciélagos invisibles deseo sentir entre mis piernas y tu cuerpo
vampiros silentes que besen nuestros cuerpos desnudos
llenando de gozo nuestras meninges
y un destello de sangre en la sábana 
y un recuerdo de lo que ya estaba olvidado
de aquello prohibido de horas tan cortas
y nubes tan gordas como algodones de ferias
y ruidos de fiesta y luces de psicodelia
y en la barra del bar lloraba el amanecer
teniendo tan cerca un poeta desconocido.
Murciélagos sordos éramos entonces.

Si, la vida acaba.

Si, la vida acaba
como acaban las plantas
mezcladas con la tierra
húmeda de los jardines
donde jugamos cuando niños.
Aquellos jardines que olían
a tardes donde se mezclaba 
el amor de la siesta
con el perfume de los naranjos
y los arriates de flores 
recién regados
y el candor del agua
sobre las losetas calientes 
mientras mi abuela liaba cigarrillos 
en la mecedora verde.
Mas tarde el olor del jabon de aceite
en la bañera calentada
por la estufa de bronce.
Si la vida acaba
que sea de repente.

Siempre

Guardemos las distancias entre tu cuerpo y el mío
dejemos que corra el aire entre la mentira  y la verdad
que sople un viento que se lleve los vestigios de aquello que pudo ser y no fue.
Sabes igual que yo que no era el momento
pero que fue un suspiro lleno de eternidad.

Que los amores primeros después vuelan y asientan donde ellos quieren
donde el destino propone su voluntad.

Y me preguntas y no se responder
quizá porque no se atinar con las letras
para escribir un frase
que hable de ti.

Siempre.




Paseo

Entre tumbas
Camino
Entre lápidas blancas sin esculpir
Entre flores secas que me miran al pasar
Y me envidian por mi olor
Entre grillos amputados que lloran en silencio
Entre hojas tristes arrastradas por el aliento
De los cadáveres de mis amigos
Camino
Con la mirada perdida en la última luz de la tarde
Entre grises y pulidos mármoles
Que sostienen un recuerdo
Una triste figura en un retrato
Un viento helado entre dos fechas
En una pared encalada y olvidada
Entre tumbas

Camino.