Te enseño mi vuelo para equivocar tu rumbo. Sígueme.

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Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Gaviota celestial

Hace una semana paseando por la orilla de mi playa desierta vi una gaviota que no podía volar porque tenía un ala rota que le colgaba inútil como un lastre. Era una gaviota grande, joven, que seguramente chocó contra un barco buscando su comida. Andaba sola entre las dunas calientes, me imagino que aterrorizada, sin saber porque ya no podía volar, alimentarse.
Hoy he encontrado sus restos, un montón de plumas sucias llenas de arena, un cráneo pelado sin ojos, unos huesos afilados.
¿Donde van las gaviotas muertas?
A un cielo oceánico lleno de peces plateados.
Me ha hecho esto pensar que no me gustaría ir a un cielo sin mar.
El cielo tiene que tener mares, bosques, ríos, valles, naturaleza virgen. Y animales, toda clase de animales e insectos.
Nuestros perros y gatos y canarios y loros y periquitos y ratones y peces tropicales, al cielo con nosotros.
El cielo debe ser muy parecido a nuestro mundo.
Eso espero.