Te enseño mi vuelo para equivocar tu rumbo. Sígueme.

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Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Verdad.


Hubo un tiempo en que las personas que “sabían” dudaban antes de contarlo. Era ese tiempo en que las personas que sabían algo lo escribían y con prudencia, con timidez, lo enseñaban a otros “que sabían” para que les dieran su opinión. Era el tiempo de las luces.
Tiempo de las luces de la imaginación y de las luces de la sinceridad. El tiempo de la verdad. El tiempo de la franqueza.
Los tiempos de las personas limpias de corazón aunque estuvieran rodeadas de atrocidades, aunque estuvieran impregnadas de las podedumbres de los mentecatos asesinos que infectaban el aire que repiraban.
Nunca “El Horror” pudo con los sensatos, con los valientes anónimos, con los rectos de actitud filosófica, con los que sueñan y luchan a pesar de tener miedo, con los débiles por fuera pero de acero por dentro, con los que se dejaban comer por los leones pero resurgían en los misales en estampitas en banco y negro.
Me manifiesto yo solo con pancartas (y ando por las calles lluviosas y húmedas) a favor de los justos, de los coherentes, de los pacientes, de los callados, de los sinceros, de los lógicos, de los soñadores, de los que temen, de los que callan por no poder hablar sin morir torturados, de los que rezan en nombre de sus dioses queridos, de los que esperan la muerte en paz y sin gracia de dioses, de los que leen casi sin pupilas, de los que siguen creyendo en Dios o en los hombres o en sí mismos, pero con la esperanza de un mundo mejor para todos.
Me manifiesto con los santos y con los pecadores, con los golfos y los juerguistas, con los mansos y con los bravos, con los altos y con los bajos, con los delgados, los gordos, los guapos y los feos, los atletas y los mentecatos…
pero no con los mentirosos ni con los falsos, no con los de las caretas, con los de las corbatas con gomillas, con los de las voces engoladas, con los de las posturas impostadas y los días de gloria y los dineros prestados… No quiero estar a vuestro lado nunca. No me hableis.
Para ser feliz necesito Verdad.


Sueños con espaguetis cuadrados

¿Por qué no hay espaguetis cuadrados? o triangulares, trigonométricos logarítmicos o dodecaédricos.
¿Son preguntas sin respuestas porque son respuestas sin preguntas? 
Puedo soñar con cosas así durante toda una noche.
Sueño con peines o cepillos que peinan infinitos pelos que los tengo que contar uno a uno y casi al final se me escapan y debo volver a empezar. 
Montañas que subo a pie o en coche, cada vez mas cerca de la cumbre y cada vez por un desfiladero mas peligroso de carriles que se acaban en terroríficos barrancos.
Túneles llenos de personas que tienen miedo y prisa por salir, pero que todos llevan el camino equivocado que termina en un angosto pasadizo cada vez mas estrecho y sin salida.
Y yo me veo arrastrado por la muchedumbre intentando explicar lo inexplicable.
Casas grandes antiguas y viejas llenas de pasadizos y de secretos, de cuartos oscuros y de trasteros olvidados, de camas húmedas, de ropas gastadas, de luz amarillenta...
Ciudades desconocidas por las que transito y no reconozco los edificios ni las calles, aunque siempre tengo la esperanza de encontrar un sitio conocido donde respirar aire puro.
Habito de nuevo mis casas antiguas que ya son otras y tienen otros aspectos.
Cierro siempre persianas y ventanas antes de dormir.
Eso soñaba cuando tenía fiebre.

Libertad

Pensar... ¿Es útil para ser feliz? Es necesario. ¿Donde está el límite? Es un proceso vicioso, autoalimentado: pienso, luego existo, luego pienso, luego existo... A veces dejamos de pensar antes de morir fisicamente. Otras veces seguimos pensando después de nuestra defunción oficial. Me gusta dejar en libertad a mis neuronas y que se atrevan a traspasar las reglas del pensamiento "lógico" y "coherente". Me gusta transgredir con mi mente los límites impuestos por una sociedad cobarde y autoritaria. Disfruto con las ideas revolucionarias. Son las que hacen que mejoren las personas. Ser estático es estar prisionero de uno mismo. El miedo es nuestra propia cárcel. La ansiedad es el miedo a que llegue la noche fría atrapados en las mazmorras. La depresión es la mente que espera la sentencia final. Por eso pido libertad de pensamiento. Libertad de opinión. Libertad.