Te enseño mi vuelo para equivocar tu rumbo. Sígueme.

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Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

¿Me entiendes?

Tengo tantas dudas dentro de mi cabeza que ni escribir puedo o debo.
Y no debo porque los agnósticos nunca estaremos seguros de nada.
Hoy creo que sé algo, mañana sabré que ayer no sabía nada.
Mi agnosticismo no tiene nada que ver con dioses varios.
Mi agnosticismo tiene que ver conmigo como deidad de mi propio universo.
¿Quien soy yo?
¿A donde quiero ir?
¿Como?
¿En quien quiero creer?
¿A quien quiero querer?
¿Como quiero creer y querer?
Entiendo que la Metafísica es mi Ciencia preferida.
Soy esencialmente escéptico, y  en cambio me gusta creer en lo inexplicable, por intuición natural.
Acepto la realidad cotidiana como si fuera un sueño, donde puede haber mil variables distintas y todas perfectamente aceptables.
Cuando despierto disfruto del sueño como si fuera real, como experiencia plena.
No quiero ser esclavo de actos rutinarios y previsibles como si fueran un dogma inmutables.
Soy tal y como soy y no debe ser de otra forma, aunque cada día me disfrace de mi propia persona.
Y cada día busco dentro de mí a mi propio yo.
Como ahora.
¿Me entiendes?

Ojos abiertos

Me gusta bucear con los ojos abiertos, bajar unos metros y ver las luces atravesar el agua salada como flechas informativas. A veces distingo un tesoro asomando bajo el lodo del fondo pero no me atrevo a bajar y descubrirlo. No es bueno mover los tesoros de las entrañas de la tierra así porque sí.
Lo mejor es pensar que lo que la vida nos brinda a la luz del día debemos dejarlo reposar unas cuantas jornadas antes de apresurarnos y que aparezca el dueño y nos atribulemos.
Entonces sigo buceando relajado con los ojos como platos y veo un lenguado que se revuelve en la arena de los bajos, pero se que no le gusta que lo moleste y sigo mi camino.
A los peces no les gusta que se les moleste cuando descansan.
Buceo entre las algas del fondo y me encuentro con viejos amigos desaparecidos años atrás, que en estos días mas cálidos bajan del cielo a rastrear almejas finas, rebuscar cañaillas y drizar longuerones.
Los beso con cariño y les doy recuerdos para mis familiares. Me dicen que mis sangres andan felices de cacerías por los montes de nubes y que no paran de enredar.
Yo sigo buceando hasta llegar a las pozas donde barbean las viejas corvinas tranquilas y los mas pendencieros pargos que me ponen malas caras... y me marcho antes de tener peleas.
Me falta el aire para rencillas submarinas.
Y cuando salgo del agua fresca a respirar una bocanada de aire oxigenado que me reviva y me de otra perspectiva... yo no quiero resignarme y quiero seguir buceando con los ojos abiertos.
Aunque sea despierto.