Te enseño mi vuelo para equivocar tu rumbo. Sígueme.

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Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

?1.

¿Que es un poeta?
¿Quien es un poeta?
¿Porqué es un poeta?
¿Sueñan los poetas?
¿Despiertan los poetas?
¿Que sienten los poetas?
¿Cuando viven los poetas?
¿Que aire respiran?
¿Que suelo pisan?
¿De que se alimentan?
¿Donde viven los poetas?
¿De que mueren los poetas?
¿Se olvidan los poetas?
¿Se recuerdan los poetas?
...

Sin nombre 1.

Te nombraría si pudiera, pero no puedo.
Todavía me duele decir tu nombre.
No me importa recordar tu cuerpo desnudo y abierto.
No me arrepiento de las ideas magníficas que teníamos.
Supongo que era lógico entonces ser tan jóvenes.
Y que buscáramos los rincones más húmedos del parque para descansar de ver pasar a personas normales ante nuestros ojos colorados.
Después te fuiste lentamente buscando lo hondo de la mente, es decir, la magia de otros personas que relucían mucho más que yo.
Y te enredaste en las algas del fondo de las venas.
Durante años fuiste mas cadáver que nunca.
Y yo me sentí culpable de no haberte enamorado lo suficiente para salvarte de ser tu misma.
Pero tu sonreías tan feliz jugando con la muerte.
Tan valiente.
No quiero escribir tu nombre.
Aunque me gustaría.

Palabras huecas

Un corazón vacío siempre esta hueco, mostrando cavidades como mazmorras donde se contraen los ventrículos dejando burbujas con forma de caracol. 
Oscuro claustro con forma de útero frío y vacío como cráneo abandonado. 
Tétrico como un féretro solitario yacente en una bodega.
Silencioso como una estatua de cera inacabada.
Inútil como un juguete sin niño.
Un corazón vacío no tiene nada dentro, solo paredes musculosas y tendones fibrosos que se mueven automáticamente.
Como un hoyo lleno de nada.
Un corazón vacío no tiene corazón.

Gaviotas marineras

¿Porqué las gaviotas posadas en el agua siempre dan el pico al viento?
Siempre cara al viento.
Siempre notando a las olas y al aire venir.
Siempre listas, preparadas para volar.
Solo han de abrir un poco las alas y se elevan airosas.
Después aletean elegantes y vuelan sin esfuerzo.
Ellas no saben porqué.
Pero yo si.
Vuelan igual que yo. 
Vuelo en mis sueños.


El Tesoro

Paseo por la orilla como cada día, unos ratos mojándome los pies, otros por la arena seca pero siempre mirando hacia abajo observando las conchenas, las piedras, los tesoros que nos ofrece la mar, la naturaleza.
Casi siempre (cada año) suelo escoger una(s) piedra(s), aquella(s) que me llaman la atención como si me gritaran desde lejos y se asomaran por encima de todas las demás hasta que las atrapo y las guardo para llevarlas a casa, donde vivirán dentro de un cajón, de un neceser, debajo del cristal de una mesa, pero donde yo pueda verlas y tocarlas cuando quiera y lo necesite.
El otro día, buscando como siempre algo que me provocara, encontré una concha blanca, con una belleza especial como si fuera una joya del mejor botín de los piratas de los cuentos. La tuve en mis manos un buen rato alegrándome de haberla encontrado, la acaricié porque era perfecta y sin manchas. Era una concha muy rara por su dibujo, muy extraña por su forma única, excepcional, no se parecía a ninguna que hubiera visto nunca antes. Era un verdadero tesoro.
Pero mi "yo" se equivocó.
Por seguir paseando mas cómodo sin llevar algo en las manos la oculte en la arena debajo de otras conchas anodinas, sin que nadie pudiera verla, solo yo sabía donde la guardaba.
Mi paseo fue más corto de lo habitual, me bañe con prisa, salí del agua pensando en la concha blanca y especial, deseando tenerla de nuevo en mis manos y llevarla a mi casa y enseñarla con orgullo.
Cuando volví a recogerla ya no estaba.

Gaviota celestial

Hace una semana paseando por la orilla de mi playa desierta vi una gaviota que no podía volar porque tenía un ala rota que le colgaba inútil como un lastre. Era una gaviota grande, joven, que seguramente chocó contra un barco buscando su comida. Andaba sola entre las dunas calientes, me imagino que aterrorizada, sin saber porque ya no podía volar, alimentarse.
Hoy he encontrado sus restos, un montón de plumas sucias llenas de arena, un cráneo pelado sin ojos, unos huesos afilados.
¿Donde van las gaviotas muertas?
A un cielo oceánico lleno de peces plateados.
Me ha hecho esto pensar que no me gustaría ir a un cielo sin mar.
El cielo tiene que tener mares, bosques, ríos, valles, naturaleza virgen. Y animales, toda clase de animales e insectos.
Nuestros perros y gatos y canarios y loros y periquitos y ratones y peces tropicales, al cielo con nosotros.
El cielo debe ser muy parecido a nuestro mundo.
Eso espero.

Sueños 1.

Cuando llega la noche a veces decido empezar a soñar antes de dormir.
Entonces las personas habituales de mis sueños no se fían de mi y no se me acercan.
Perciben que no me encuentro preparado para recibir mensajes y se difuminan como espejismos.
Pero sin consciencia del tránsito me veo envuelto en un sueño no deseado, donde los fantasmas me son desconocidos y suceden desconciertos y ansiedades.
Huyo de esos parajes raros buscando mis sueños cotidianos, con mis muertos vivos sin que nadie les pregunte nada, como si fuera lo más natural volver de la muerte e irse a pescar anchobas.
Vuelvo a mis sueños de carreteras imposibles que no llevan a ninguna parte, solo a caminos sin final con precipicios entre lugares olvidados.
Sueños de casas antiguas con pasadizos ocultos que transito una y otra vez.
Sueños de callejones y laberintos donde me pierdo buscando mi casa.
Otras veces sueños donde habito las casas donde he vivido con sus olores y sus ámbitos vaporosos.
Sueños de playas y barcos donde navego, a veces placidamente.
Sueños de juventud.
Sueños.