Te enseño mi vuelo para equivocar tu rumbo. Sígueme.

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Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Probable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mundo. Ronco a compás de Martinete.

Por si acaso...

Me esfuerzo por no ser el mismo de siempre.
Quiero cambiar las apariencias sin que se note mi ausencia.
Un silencio algo mas largo que un anuncio de la tele no quiere decir que este despistado de una larga vida de complicidades. Pienso, luego pienso.
Quiero estar donde nunca me escondí y seguir presente donde me encuentren los que me busquen con  alegría. 
Pero aun me siento casi siempre observado por cientos de ojos con pupilas oscuras e iris de armadura cenicienta sin vida y colores metálicos. Y me escondo de esas gafas negras apestosas que provocan nauseas. Blanco y negro. Crímenes. Horror. 
Y absurdas palabras que quieren dar lecciones de moral sin saber una sola frase de las contenidas en el alma humana.
Solo recitan párrafos contenidos en los libros caducos. De libros escritos por criminales se vanaglorian. Libros inútiles que solo dañan el alma humana.
Las linternas que den luz de luna llena en noche de verano me hallarán.
Bañandome en la mar por la noche, borracho y en pelotas vivas, emborrizado de arena cristalina, suplicándole a la luna que no se vaya y que no deje de iluminar nuestras inservibles oraciones paganas. 
Por si acaso, rezo...

¿O sí?

En poco tiempo se harán realidad muchos sueños. Será posible comprarlos. De hecho ya podemos comprar viajes estelares y apartamentos en el fondo de los mares. Pero no me refiero a eso. 
Quiero decir que en el futuro cercano la "felicidad" humana consistirá en como conseguir dinero para comprar Trucos de Magia que hagan salir de la chistera ilusiones, esperanzas, alegrías, sonrisas, compañía, amistad, cariño, ternura... 
Un Mago será el director de la Orquesta. 
Será el Domador de un Gato Negro de grandes ojos que todo lo ven y que necesita run-run de murmullos sin gritos estridentes para no despertar y cazar ratones.
Pero la música que domestica al Felino tendrá un alto precio para nosotros.
Pagaremos por la salud igual que ahora pagamos por tener electricidad o agua potable.
Pagaremos por conversar entre personas que no sean de la misma familia.
Pagaremos por tomar el sol.
Pagaremos por respirar aire no contaminado.
Pagaremos un alto precio por soñar sin tener terrores nocturnos. 
Pagaremos por sonreír. 
Pagaremos por recordar nuestro pasado. 
Pagaremos por sobrevivir.
Por caminar, correr, saltar, jugar, oler una flor, mirar un paisaje, dar un abrazo, besar, llorar, tener emociones, esperar, considerar, opinar, decidir, actuar, gritar, reír, respirar, cantar, leer, escuchar, amar...
Pagaremos y haremos realidad nuestro sueño.
Pero nunca seremos Libres.
Nunca seremos Felices.
¿O si?

Mi padre.

Si por algo me gustaría que hubiese "mas allá" es para volver a verte.
Aunque te entremetes cada vez que quieres -como no podía ser de otra manera- en mi subconsciente, en mis vividos sueños tan reales, casi siempre en nuestro Rompido de entonces con tanta arena blanca delante de casa y esas losetas tan pesadas que formaban caminos preciosos hacia la felicidad.
En mis sueños te veo guapo y pensativo como siempre, hombre de pocas palabras pero de miradas que lo dicen todo y de movimientos siempre atractivos y útiles. 
Todos aceptamos tu presencia con naturalidad. La tata Meme está feliz. Seguimos en la vieja casa de siempre. 
Aunque sabemos que ya existe una nueva vivienda más moderna y acogedora dispuesta para mudarnos, nos resistimos a irnos y abandonar el salón tranquilizador, nuestros viejos cuartos de losetas de colores y de literas metálicas, dormitorios de techos altos y muros partidos, la cocina multitudinaria, el patio soleado... Ya casi no quedan muebles en la vieja casa pero seguimos allí como prisioneros, durmiendo en el suelo y sin luz eléctrica, sin agua creo... solo por que tú estas allí.
Con nosotros.

Susurros

La palabra en sí no suena bien dicha en voz alta. Pero susurrar las palabras ya demuestran su intención. Un susurro tiene intenciones secretas, eróticas casi siempre o amenazadoras a veces, pero inquietantes. La persona que susurra pretende llegar al centro de nuestras pasiones y obsesiones. Nos conmueve con el viento de su voz en el ala de la oreja y su efecto inmediato en las entretelas del alma. Es un soplo de aire cálido que va directo al cerebro sin que se entere nadie. Un envite a cometer pecados veniales. Una tentación a amar y ser amados de mil formas diferentes.

Un susurro cambia de color mil veces en un segundo y de sabor y de olor antes de que sea dicho. Se difumina en nuestra piel como un maquillaje perfecto. Se absorbe y nos nutre de deseos. El susurro no se oye, se siente; no se entiende, se digiere.

El acto de susurrar es en sí mismo poético. Implica complicidad y a la vez desconocimiento mutuo. Es un deseo de ser escuchado ocultando nuestra cara para que se oiga nuestra verdad más profunda sin intermediarios. Sin miedos. Sin reproches. En calma y sosiego. Lo dicho susurrando debe ser respetado.

Aunque no sepamos lo que signifique.

Tu piel

La piel morena significa.
Es un dato mas de la persona analizada.
¿Dignifica?
Mas bien rectifica el color natural de nuestra piel.
La dignidad no viene implícita en el color de nuestra desnudez.
Ni en el color del uniforme militar.

La piel es única.
Exactamente la misma para todas las personas.
Sea albina, blanca, parda, amarillenta, cobriza, tostada, azul, verde, gris, marrón o negra.
Y si hubiese otros colores de piel lo añaden ustedes sin problemas.
El sol no cambia el color de nuestra piel más allá de unos peligrosos morenos forzados.
Todos tenemos la misma piel.

Pero el el color de tu piel me vuelve loco.
Tienes el arco iris fundido en cada poro de tu piel.
Un destello de luz en cada célula.
Una candela suave y reconfortante en las entrañas.
Faroles antiguos de gas y luz amarillenta dejan tu huellas al pasar.
El silencioso ocre del aura que te rodea.
Azul de respirar el aire que respiras.
Pupilas negras en el verde iris.
Piel blanca o negra o amarilla.
Mestiza tu.

Mestizada piel de mil años mil de amores y desamores entre enemigos.

Yo quiero ser una mezcla de mil colores.
No quiero ser puro.
Ni blanco ni negro ni ocre ni amarillo.
No necesito color distinto de piel.
Ni quiero ser.
Solo quiero estar.

Contigo.

Terapia

Quiero que sepas que muchas veces me acuerdo de ti. Sobre todo de tu mirada tranquila, a veces muy triste. Y me acuerdo de tu manera de hablar sosegada y terapéutica. Tu me explicabas lo que yo no quería oir. Pero en aquel tiempo yo quería huir sin saber cuando ni adonde. Y tu no quisiste huir conmigo, ni siquiera un rato un poco mas largo que una cita robada. Lo lógico y sensato. Me hago la absurda idea de que te inventaste un novio fantasmal para alejarme de ti. Buen recurso. Y la infusión de apaciguadora de Roibos.
Se que te fuiste de Londres. No sé por donde andarás ni que suerte has tenido. Pero creo que volveremos a encontrarnos porque a veces reconozco tu olor al caminar por calles estrechas. Y te evoco escrutándome con una mezcla de interés, de pasión, de incomprensión y de cansancio. 
Y echo de menos tus respuestas.
Y tus preguntas.
Y tus silencios.
Y tu mirada profunda y mágica.
Y tus lágrimas.
Y el temblor de tu cuerpo.
Y tus movimientos de gata.
Y tu sonrisa.
Y tu soledad.
Y tu tristeza.
Y tu coherencia.

Nunca te di las gracias.
Hoy lo hago.



Abre los ojos.

Esta aceptado universalmente que las personas debemos modificar nuestro aspecto. Casi cada día renovamos nuestro vestuario, nuestra ropa cambia de colores y de texturas, cambiamos de peinado y de color de pelo, de adornos, de reloj y de sombreros. 
Nuestra piel se cambia sola cada día por una un poco mas vieja. Nos arrancamos el pelo con navajas y tijeras y con ellas nos cortamos las uñas. Sacamos con química el bello vello de sus lugares ocultos. 
Nos tatuamos amores y dioses lejanos con tinturas indelebles, nos abrimos orificios prohibidos y nos cerramos heridas con suturas de tripas de animales, nos sacamos la grasa de aquí y la ponemos allí, las prótesis metálicas y de materiales diversos las aceptamos como parte de nuestra biología, hasta cambiamos de cara voluntariamente cada vez que nos miramos un momento al espejo para reconocernos en cualquiera de ellas aunque sea un solo segundo.

Pero nos cuesta la misma vida cambiar de opinión y de razón, de ética, de moral y de filosofía. 
No sabemos aceptar el fluir cambiante de los acontecimientos cotidianos. Y eso que ellos son nuestros guías espirituales, nuestros dioses de andar por casa.
La vida es eso que pasa cada segundo agotándose en su constante cuenta atrás y cambiandonos constantemente.
Un solo instante, un suspiro, un reflejo de luz, un silencio mas estridente, un movimiento imperceptible que para ti no significa lo más mínimo, puede ser para mi una revelación. 
Y entonces debo cambiarlo todo.
Sin dudarlo.
Como ahora.
Abre los ojos y mira.
Y verás.