Te enseño mi vuelo para equivocar tu rumbo. Sígueme.

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Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Probable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mundo. Ronco a compás de Martinete.

Tu piel

La piel morena significa.
Es un dato mas de la persona analizada.
¿Dignifica?
Mas bien rectifica el color natural de nuestra piel.
La dignidad no viene implícita en el color de nuestra desnudez.
Ni en el color del uniforme militar.

La piel es única.
Exactamente la misma para todas las personas.
Sea albina, blanca, parda, amarillenta, cobriza, tostada, azul, verde, gris, marrón o negra.
Y si hubiese otros colores de piel lo añaden ustedes sin problemas.
El sol no cambia el color de nuestra piel más allá de unos peligrosos morenos forzados.
Todos tenemos la misma piel.

Pero el el color de tu piel me vuelve loco.
Tienes el arco iris fundido en cada poro de tu piel.
Un destello de luz en cada célula.
Una candela suave y reconfortante en las entrañas.
Faroles antiguos de gas y luz amarillenta dejan tu huellas al pasar.
El silencioso ocre del aura que te rodea.
Azul de respirar el aire que respiras.
Pupilas negras en el verde iris.
Piel blanca o negra o amarilla.
Mestiza tu.

Mestizada piel de mil años mil de amores y desamores entre enemigos.

Yo quiero ser una mezcla de mil colores.
No quiero ser puro.
Ni blanco ni negro ni ocre ni amarillo.
No necesito color distinto de piel.
Ni quiero ser.
Solo quiero estar.

Contigo.

Terapia

Quiero que sepas que muchas veces me acuerdo de ti. Sobre todo de tu mirada tranquila, a veces muy triste. Y me acuerdo de tu manera de hablar sosegada y terapéutica. Tu me explicabas lo que yo no quería oir. Pero en aquel tiempo yo quería huir sin saber cuando ni adonde. Y tu no quisiste huir conmigo, ni siquiera un rato un poco mas largo que una cita robada. Lo lógico y sensato. Me hago la absurda idea de que te inventaste un novio fantasmal para alejarme de ti. Buen recurso. Y la infusión de apaciguadora de Roibos.
Se que te fuiste de Londres. No sé por donde andarás ni que suerte has tenido. Pero creo que volveremos a encontrarnos porque a veces reconozco tu olor al caminar por calles estrechas. Y te evoco escrutándome con una mezcla de interés, de pasión, de incomprensión y de cansancio. 
Y echo de menos tus respuestas.
Y tus preguntas.
Y tus silencios.
Y tu mirada profunda y mágica.
Y tus lágrimas.
Y el temblor de tu cuerpo.
Y tus movimientos de gata.
Y tu sonrisa.
Y tu soledad.
Y tu tristeza.
Y tu coherencia.

Nunca te di las gracias.
Hoy lo hago.



Abre los ojos.

Esta aceptado universalmente que las personas debemos modificar nuestro aspecto. Casi cada día renovamos nuestro vestuario, nuestra ropa cambia de colores y de texturas, cambiamos de peinado y de color de pelo, de adornos, de reloj y de sombreros. 
Nuestra piel se cambia sola cada día por una un poco mas vieja. Nos arrancamos el pelo con navajas y tijeras y con ellas nos cortamos las uñas. Sacamos con química el bello vello de sus lugares ocultos. 
Nos tatuamos amores y dioses lejanos con tinturas indelebles, nos abrimos orificios prohibidos y nos cerramos heridas con suturas de tripas de animales, nos sacamos la grasa de aquí y la ponemos allí, las prótesis metálicas y de materiales diversos las aceptamos como parte de nuestra biología, hasta cambiamos de cara voluntariamente cada vez que nos miramos un momento al espejo para reconocernos en cualquiera de ellas aunque sea un solo segundo.

Pero nos cuesta la misma vida cambiar de opinión y de razón, de ética, de moral y de filosofía. 
No sabemos aceptar el fluir cambiante de los acontecimientos cotidianos. Y eso que ellos son nuestros guías espirituales, nuestros dioses de andar por casa.
La vida es eso que pasa cada segundo agotándose en su constante cuenta atrás y cambiandonos constantemente.
Un solo instante, un suspiro, un reflejo de luz, un silencio mas estridente, un movimiento imperceptible que para ti no significa lo más mínimo, puede ser para mi una revelación. 
Y entonces debo cambiarlo todo.
Sin dudarlo.
Como ahora.
Abre los ojos y mira.
Y verás.


Matar al mensajero

Matemos al mensajero y podremos depositar su cadaver ante la puerta de nuestros enemigos. 
Un camino que habremos de hacer con un cadáver lleno de malas noticias, sin féretro ni ataúd que las pueda ocultar. 
Malos augurios lloviznan nuestras ropas.
No nos bastarán todas las flores que arranquemos por el camino para disimular el olor a podrido de nuestros infame acto criminal.
Ni siquiera a la puesta de sol se difuminara nuestro rictus de terror irracional que adquiere la cara de quien quitó la vida a un inocente. 
La noche no calla. 
La tiniebla aúlla dentro de nosotros como un lobo solitario que nos recuerda - acúfeno sórdido - que ha sucedido. 
Una lechuza blanca nos hipnotiza al pasar y nos obliga a recordar nuestra verdad. 
La única verdad. 
El miedo.

Suposiciones.

Supongo que aquellas flores que un día corté con tanto amor siguen frescas en tu corazón y conservan el olor que perfuma aun tu pelo y tu piel.
Supongo que los versos que tan enamorado escribí en la servilleta de aquel nuestro bar y que escondí entre tus papeles los conservarás como un tesoro.
Supongo que las cartas de amor casi diarias de aquel verano tan largo, pastoso y tan lejano, las leerás de vez en cuando con lágrimas en los ojos.
Supongo que las viejas fotos de mi ñiñez y adolescencia las conservas bien guardadas con tus secretos personales.
Supongo que de vez en cuando piensas en mi igual que yo ahora te recuerdo y te escribo estas palabras.
Supongo...
Porque la verdad es que nunca hablamos de esas cosas.

Malos sueños

Cuando me desvelo en medio de la noche me gusta mirar por la ventana a la calle vacía y ver las luces de los semáforos que brillan muy elegantes. Los coches no circulan y están abatidos en filas, adormilados y ausentes, y me parecen como grandes cucarachas americanas o africanas, me dan un poco de miedo. De la avenida solitaria se desprende una bruma que parece que sale del subsuelo, casi imperceptible, que se va elevando y se desperdiga por los portales y busca ventanas mal cerradas y portillos abiertos. 
Yo se que son los malos sueños, las pesadillas que buscan acomodo en nuestro cuerpo. Son los malos humores que intentan asaltarnos aprovechando la noche para infectar nuestro descanso. Me escondo detrás de los visillos y me quedo observando esa bruma silenciosa y traicionera que produce desasosiego, angustia, a veces terror... y que convierte un pacífico sueño en una interminable tortura. Yo le he padecido algunas veces y al despertar estaba confuso, irritable, cansado, asustado...
Y pienso que el antídoto de estos sueños viciados debe ser el buen humor -que me lo imagino casi transparente y algo fluido-, la confianza, la serenidad de ánimo, la aceptación de nosotros mismos y de nuestras limitaciones y de nuestras circunstancias vitales... lo cual no es fácil, no.
Pero cuando vuelvo a mi cama me armo de valor y dejo abierto un resquicio en la ventana para no tener miedo al miedo.
Y duermo a pierna suelta soñando con los angelitos.
Casi siempre...

Mi Papa.

Ahora mismo un grupo de hombres Cristianos Católicos están reunidos en Roma buscando inspiración del Espíritu Santo para elegir a un nuevo Papa, transmisor de información entre Dios y nosotros los hombres.
Pero no solo será un representante de Dios en la tierra para los bautizados católicos, sino que logicamente al ser Dios Universal, el elegido será un Papa Universal para todos los hombres, practiquen la religión católica o no, sean creyentes o agnósticos o ateos.
Y este Papa Universal velará por la Igualdad de todos los Hombres que existen sobre la faz de la Tierra.
Y Dios lo iluminará con la Certeza, la Paz, la Bondad, la Concordia, la Sabiduría, la Tolerancia, la Paciencia, la Ciencia, la Honestidad, la Prudencia, la Empatía, la Humildad, la Serenidad.. le llaman a un compendio de todo esto La Gracia Divina.
Yo quiero que el Papa traiga Luz, Razón y Verdad.
Amor a Todos los Hombres.
Por igual.
Amen.